lunes, 28 de enero de 2013

Sin título, con desesperación

Hoy necesitaba escribir. Tuve un sueño tan perturbador anoche, me tuvo todo el día con un nudo en la garganta, me siento un fantasma con la rutina de una persona viva.Hoy vine caminando a la oficina, con los auriculares a todo volumen y llorando, ya pasaron horas y mis ojos siguen hinchados. Siento que mi corazón está por salirme por la boca y a cada rato me quedo bloqueada y no dejo de pensar.

Obviamente no recuerdo bien todo, pero primero estaba en un lugar caminando sola, hasta que fui a parar a un velorio. Era de una sobrina o amiga de mi tía, y ella estaba sentada cerca del cajón, en un ronda de gente que  charlaba recordando a la difunta. Yo estaba en la ronda también, sentada al lado de mi hermano y mirando fijamente el cuerpo de la chica. De repente ella mueve las manos, yo empiezo a gritar asustada y me aferro a mi hermano, ella vuelve a moverse y levanta la mano y me señala, diciendo algo que no consigo entender. (Es tétrico, ya sé).

Asustada como nunca salí corriendo, cerca de ahí estaba mi tío Manuel (hermano de mi mamá y mi padrino; fallecido en julio del año pasado) me voy hasta él todavía aterrorizada y le abrazo con todas mis fuerzas. En mi sueño él estaba vivo, y era totalmente normal para mí. Él estaba y nunca se había ido, alegremente parado al lado de una especie de cantina que manejaba su esposa, tía Nickey. La verdad es que ellos vivieron siempre en Sudáfrica y solo venían cada 2 o 3 años, Su esposa y sus hijos todavía viven allá.


Después de eso sigo caminando y me cruzo con una especie de orquesta de trompetas y tambores que iban hacia lo que parecía ser una cancha de fútbol, me quedé mirando hasta ver que se instalaban debajo de las graderías y seguían tocando. Yo solo seguí caminando.


Más adelante me encuentro con un grupo de gente que jugaba algún juego que se veía bastante divertido, algo con apuestas. Ahí reconocí a varios amigos y algunos jugadores, estaban Julio Dos Santos, Ale da Silva y Fidencio Oviedo. Ahí era todo juego y carcajadas, hasta que empieza a venir gente corriendo desesperada, entonces me voy a ver de donde vienen todos y qué es lo que pasa. Entonces me doy cuenta de que había fuego donde estaba la orquesta, y estaban los instrumentos quemándose mientras corrían los músicos. Creo que no hubo quemaduras graves ni nada, pero la imagen tan real de ese fuego quedó en mi mente tan claramente...


Lo siguiente a eso ya supera el límite de lo contable, porque es terriblemente tétrico. Así que paro aquí y pido perdón a aquellos que, tal vez, esperaban leer algo mínimamente interesante o al menos relativamente bien redactado. Sinceramente no tengo ánimos de revisar, corregir, "decorar" o siquiera releer lo que escribí. Necesitaba descargarme y sacar de mi mente algunas horribles imágenes que me quedaron, y quedarme solo con ese momento que hizo que todo el resto del sueño, por desagradable que fuera, haya valido la pena.






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