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| "Hoy me siento un empresario exitoso" |
Érase una vez un joven emprendedor de nombre Christian Escobardo "El
Megalumpen" Japiró, renombrado personaje de la anarquía depravada
tropical. Un joven determinado que decidió adentrarse en el mercado
filisófico con la explotación del vegano-empanadismo, un mercado
escasamente promovido en el país. Este nuevo negocio se convirtió
prácticamente en un servicio a la comunidad, haciendo posible a todos
los transeúntes de la jurisdicción aledaña a la zona del escenario de la
facultad convertirse en flamantes consumidores de este fabuloso
producto pensado para toda la familia. Fue así como, con mucho esfuerzo y
mano de obra de bajo costo, comenzó la producción de sus empanadas
pequeño-burguesas. El éxito fue rotundo. Comenzaron a llover clientes,
la demanda llegó a superar la oferta y apareció en el mundo del
marketing la afamada estrategia del "compre una empanada y lleve una
fanzine".
El joven Escobardo se convirtió en el gurú del
miniempresariado con miras al desarrollo, siendo también un ejemplo para
todo aquel que busca su lugar en el mundo empresarial comunal.
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