miércoles, 16 de noviembre de 2011

Una sonrisa para mi vieja

Adriana es una mujer increíble, la amo y le debo gran parte de lo que soy. Es exigente, pero tengo la certeza de que muere por su esposo todos y cada uno de sus hijos. Adriana no es mi vieja, es mi mamá. Quería poner en el título así para que suene un poco más groso y menos cursi, pero como sé que ella va a leer esto vale esta aclaración.

Bueno, resulta ser que a esta señora se le ocurrió que no era lo suficientemente mimada por su familia, así que resolvió hacer algo para llamarnos la atención. Un miércoles de mañana cuando iba a trabajar, estaba cruzando la avda. Eusebio Ayala ahí al costado del viaducto de isopor cuando (nadie sabe de dónde) le salió una moto y ya nadie pudo evitar el impacto. Tranquilos, el motoquero no trató de escaparse y mi mamá no sufrió nada muy grave: solo un par de hematomas importantes y una pequeña fractura en el maxilar superior, lo que le supuso un corte profundo en el labio y la pérdida de 6 dientes. Dos noches en el sanatorio, estudios y supervisión médica pero todo tranquilo. Lo peor de todo, en realidad, fue el susto que nos pegamos.

Una semana sin alimentos sólidos ni actividad física, es decir reposo y mucho helado. Entendamos que mi mamá es un poco hiperactiva, como toda mamá por lo menos, entre que la casa esté limpia y ordenada, que se lave la ropa, que la cocina, etc. Pero a pesar de todo esto conseguimos mantenerle un poquito tranquila, casi de reposo verdadero, a fuerza de besos, abrazos y mucho cariño; alguna que otra broma por el intento de parecer Steven Tyler, la exageración y también algún momento incómodo como un intento de cortar cinta skotch con los dientes (epa, qué dientes?) , las risas y alguna que otra lágrima.

Finalmente, esta semana el médico le liberó del reposo y ayer le pusieron “dientes nuevos”. Pero al final, con todo esto, nos dimos cuenta de lo importante que es ña Ardi para todos nosotros, y es una pena tener que pasar esa clase de sustos o incluso perder algo para darse cuenta de lo mucho que vale y lo significa para uno. Gracias a Dios, esta vez la sacamos barata, aprendimos la lección. Y de paso descubrimos algo…La sonrisa de mi mamá nunca dependió de sus dientes.


MAMI: SOS TODO! ♥

1 comentario: