lunes, 14 de noviembre de 2011

Imprudencia en los pasillos (DIVAGUE en paseo)

Corrían aproximadamente las 10:20 de la mañana del día sábado cuando arribamos al estacionamiento del supermercado, entre el calor y dilemas político-familiares varios descendimos del rodado y nos dirigimos al interior del establecimiento. Antes de pasar ese plano, cabe aclarar que mi labor en estos casos es, principalmente, la conducción del carrito. Si para realizar dicha tarea fuera necesario rendir un examen para obtener licencia, modestamente creo que el mío sería uno de los puntajes más altos.

Una vez adentro, grande fue el shock al ver la cantidad de gente recorriendo los pasillos, comprando, formando fila para la caja. Tráfico imposible. La zona de los vegetales exactamente igual al centro entresemana en hora pico. Los inconscientes de siempre estacionados en medio de un pasillo e incluso en el mismo bocapasillo; obviamente, todos sin chapa, como si la ley no existiera. Ganas no me faltaron de dejarle “notitas” a algunos en el portaniños del carrito, pero con entereza me contuve. El terror me invadió al presenciar ciertos accidentes, principalmente choques ocasionados por gente que avanzaba por los pasillos a velocidades casi demenciales. Afortunadamente no hubo daños mayores ni víctimas que lamentar.

Al dejar el recinto, solo una cosa me vino a la cabeza: Cómo se nota que ya no está Petta…

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